Whisky alemán

Alemania tiene una larga tradición de aguardientes de fruta y cereal, y en las últimas décadas se ha convertido en uno de los países con más destilerías de whisky de Europa, muchas de ellas pequeñas y familiares. Su referencia más conocida es Slyrs, en Baviera, junto al lago Schliersee, al pie de los Alpes. El whisky alemán es variado y a menudo experimental, con cereales y barricas poco habituales.

En el catálogo
1 whisky
Destilerías y marcas
1
Tipo más común
Single malt
Con turba
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1 whisky

Guía del whisky alemán

Historia

Durante siglos, las destilerías alemanas se dedicaron a aguardientes como el Korn, de cereal, o los de fruta. En las últimas décadas del siglo XX aparecieron los primeros whiskies alemanes modernos, y en 1999 Florian Stetter, de una familia de destiladores, fundó Slyrs con la idea de hacer un single malt bávaro de estilo escocés. Su primer whisky salió a comienzos de la década de 2000, y su éxito animó a muchos pequeños productores a probar suerte. Hoy hay destilerías de whisky en casi todos los estados federados.

Qué dice la ley

En Alemania se aplican las normas europeas: el whisky debe hacerse con cereal, madurar al menos tres años en barricas de madera de hasta 700 litros y embotellarse con un mínimo del 40 %.

Estilo y sabor

Slyrs madura su single malt en barricas nuevas de roble americano, lo que da un whisky dulce, con vainilla, caramelo y fruta, y también tiene versiones acabadas en barricas de vino o de jerez. El clima alpino, con inviernos fríos y veranos templados, marca la maduración. Otras destilerías alemanas usan centeno, trigo o espelta, y barricas de vino o de cerveza.

Perfil de sabor del whisky alemán en el catálogo (1 whisky)

Dulce
3,0 sobre 5
Afrutado fresco
2,0 sobre 5
Fruta madura y pasas
0,5 sobre 5
Floral y herbal
1,0 sobre 5
Cereal y malta
2,0 sobre 5
Vainilla y cremoso
3,0 sobre 5
Madera
2,0 sobre 5
Especiado
1,5 sobre 5
Tostado
1,5 sobre 5
Ahumado
0,0 sobre 5
Marítimo
0,0 sobre 5
Cuerpo e intensidad
2,0 sobre 5

Por dónde empezar

El Slyrs Bavarian Single Malt es la mejor forma de empezar con el whisky alemán: dulce, con vainilla y fruta, y muy fácil de comparar con un single malt escocés madurado en barrica de bourbon. Si te gusta, merece la pena buscar otras destilerías pequeñas del país, que a menudo sacan ediciones limitadas con cereales y barricas locales.

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